capitulo VII (Primera parte)

1 septiembre, 2009

Hay personas que mienten por costumbre, otras tantas que mienten por amor, por salvar o bien por crear una relación, los hay que mienten en los negocios consiguiendo con ello sumas importantes para sus arcas y hay los que mienten para salir de un aprieto; dentro de todos esos tipos de mentirosos había estado mas de alguna vez T,  excepto en el caso de los que mienten para liberarse de algún problema, pues siempre había sabido muy bien librarse de ellos con tranquilidad y elegancia.

Pero por ahora y dada la situación que prevalecía, las aguas no estaban como para salir avante del huracán que parecía avecinársele; llevaba ya días nervioso, sin poder dormir y fácilmente alterable, había descuidado su aspecto y no le preocupaba en lo mas mínimo el acercarse a su oficina ya que había delegado a viejos socios sus negocios mas nuevos y sus litigios largos no le preocupaban pues se encontraban aun en proceso.

T parecía ser otro no quería contestar llamadas y había dado ordenes estrictas sobres las horas en que tenia que ser dejado el desayuno, el periódico, la comida y la cena en la puerta del estudio, había pedido a su mujer que alejara durante todo el día a los niños del lugar, so pretexto de estudiar un caso bastante delicado, saliendo solo para llevar acabo su necesidades, bañarse y asomarse sigilosamente por una de las ventanas que daban hacia la calle, como si estuviera escondiéndose de algo.

Al quinto día de su encierro y con la preocupación estallando, su esposa decidió hablarle al medico para pedirle de favor  intentara hablar con el y así también tranquilizar a todos los que creían que se había vuelto loco.

El cuadro que encontró el doctor era lo mas parecido a lo que había imaginado, un T sucio dentro de un estudio sucio y desordenado con un montón de recortes de periódico tirados en el suelo, otros tantos pegados cronológicamente en un pintarron, platos de comida sin tocar, botellas de alcohol vacías  y una gran cantidad de colillas de cigarro tiradas por lo ancho del estudio.

 

         ¿Que sucede contigo? increpo el medico- Acaso crees que estando  así solucionaras algo, lo único que estas consiguiendo es levantar sospechas entre tu familia, sospechas pero de locura, ¿a donde quieres llegar con todo esto?

Que te importa -contesto T- a donde quiera llegar es mi problema, solo yo se como me siento después de todo esto que ha pasado, solo yo se lo que ella generaba en mi, lo que significa su muerte y el hecho de ser el presunto asesino.

Un momento-dijo el medico- ni presunto ni asesino, pues los medios aun no mencionan nada, así que no pretendas ahogarte en un vaso de agua, que tu no hiciste nada que no fuera amarla; tu único error fue hacer cosas buenas que parecen malas, solo eso, y olvidar estúpidamente esas mancuernillas que gracias a Dios parece improbable sean capaces de incriminarte.

¿Por que pueden decir dos iniciales en un pedazo de metal?

T pareció calmado por un momento, como si las palabras de su amigo lo hubieran tranquilizado un poco; pero solo fue un instante, pues repentinamente tomo del brazo al medico y lo arrastro literalmente al pintarron que contenía los recortes.

 

Ve esto, velo con calma y dime si esto no es obra de un profesional, de alguien que sabía bien que con ello le causaría un dolor terrible, una agonía dolorosa y denigrante-Pregunto T.

Ya lo había visto, contesto el medico con cierta frivolidad- y si, todo esto no pudo ser mas que  obra de un profesional o de alguien con mucho despecho, ¿Esa mujer no tenia conflictos con alguien, algún antiguo amor acaso?

No, para nada, contesto al instante T-  ella era mas bien lo que puede decirse una amiga del mundo y su única ex pareja no volvió a molestarla después de una pequeña visita que le hicieron algunos viejos clientes míos.

Su único enemigo fui yo por unos días, pero enamorarse de ella me resulto mas fácil que estar ante un jurado de cien personas convencidas de que mi cliente era el asesino, y vaya que de eso se muy bien. – Y T se hecho a reír de manera sonora-

Hacia tantos días que no lo hacia que su risa resonó por la casa de una manera malévola que termino haciendo sentir un escalofrío raro a los presentes.

Sonrío, prendió un cigarro, tomo su botella de vino y le dijo al medico: Estoy cansado de todo esto, creo que debo bañarme, dormir e ir mañana a tomar de nuevo las riendas de mi vida perfecta.

 

Solo quiero saber una cosa-dijo el medico- ¿No tuviste nada que ver en ese asesinato, pues tu actitud me parece demasiado sospechoso,  y nadie mejor que yo sabia de tu relación con esa mujer?

T se quedo frío como un hielo y después rompió de nuevo en carcajadas para terminar diciendo, en caso de querer matar a alguien mataba a mi mujer y no a la persona que amo y amare aun que ahora este tres metros bajo tierra; no seas absurdo y por favor ya ve a decirle a la familia que lo mío solo era estrés laboral o alguna de esas patrañas por las que siempre cobras muy bien.

El medico salio del estudio con la duda rondándolo, pues esas palabras finales por parte de T habían sonado sinceras, tanto las que hablaban de matar a su mujer, como las del amor que le profería a Huracán y en estos momentos habiendo visto el estado de T, sabia que si bien todo podría ser cierto  o también  solamente pudiera ser como un chiste mal contado.

 

En cuanto el medico salio del estudio T pareció recobrar la vida, quito los papeles del pintaron así como los que estaban en el suelo, limpio un poco, recogió platos y abrió la ventana para que el olor a nicotina abandonara el espacio y finalmente escribió en el pintarron:

 

 ¡Fase 2: Esto no es tranquilidad, solo estamos en el ojo del huracán!

 

 

 

3 comentarios to “capitulo VII (Primera parte)”

  1. Isi said

    Tengo que leerlo despacio, y disfrutar de la lectura de este relato. Mentir siemre es un error, que no nos lleva a ninguna parte. Hay mentiras piadosas, que a la larga son crueles. Yo creo que en vez de mentir es mejor callar. Muchas veces decimos alguna mentira, pero si los ojos hablasen ellos siempre dicen la verdad, claro que muchas veces somos tan comediantes que hasta nosotros mismos nos creemos las mentiras, luego cuando se apagan las luces y se baja el telón lloramos… Necesitamos la verdad, para ser nosotros mismos y no sólo las máscaras que bailan al son que tocan.Un abrazo y sigue escribiendo que es interesante el relato, y esperamos la fase 2 con ilusión.

  2. Fabiola said

    Hum. Creo que tengo que releer los otros capítulos, jejeje. Oiga… se pone cada vez más interesante el asunto. Me conflictua la situación. Muy bien, siga siga…Fabs

  3. cesar said

    Lo se lo se amigos y amigas, esta historia esta poniendose cada vez mas enredada, hasta para mi creanlo, pues aun que ya tengo pensada como seguira la trama a veces me dejo ir y termino escribiendo algunas cosas que modifican todo y tengo que releer lo que ya habia escrito para segui haciendolo interesante.Asi que no se apuren que cualquier cosa puede pasaren esta historia.P.D. Digan la verdad: Ya les causo conflicto seguirlo leyendo….Por que si es asi vamos por buen camino.Saludos cordiales y besukos salados productos de comer mango con chileLalo.

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