Huracan Capitulo V

30 julio, 2009

Sentado en un pulcro escritorio del departamento policial el comandante Torres cavilaba sobre el caso que hace algunas horas había atraído, sabia que no seria fácil dar con el responsable o los responsables pues un cincuenta por ciento de sus problemas vendrían por las trabas que su mismo departamento pondría y el otro cincuenta por ciento tenia que ver con la minima cantidad de pruebas e indicios con los que hasta ahora contaba.Torres nunca había encajado en el departamento policial, pues su sentido de justicia y ayuda no tenia nada que ver con el monstruo de corrupción que envolvía en esos tiempos al sistema judicial; múltiples fueron las ocasiones donde encontró enemigos en sus compañeros tras haberlos denunciado por sobornos o "diferentes criterios" para resolver situaciones.

Torres  era el modelo utópico del policía; responsable, humanitario, justo y entregado, pero su único defecto ere ese marcado temor al fracaso, mismo que fue llevado a obsesionarse con la perfección y con la pulcritud, en muchas ocasiones se le vio iracundo ya fuera por notar en su escritorio algo fuera de lugar o ya fuera debido a la mala broma que consistía en colocar restos de comida en su silla o entre sus papeles solo para ver como se desgañitaba en gritos.

"Hierro" como le nombraba su superior podía pasar noches enteras sin dormir por ni poder resolver situaciones, le gustaba como el decía:

"Sacrificar su sangre, para que no se derrame la de otros".Quizás por eso su mujer lo había dejado una tarde, quizás por eso se había vuelto tan retraído, quizás y por eso y por la maldita mano del destino le habían asignado el caso de la mujer asesinada una noche antes; la del amante latín como los medios tontamente habían nombrado.

 

 

Una noche antes cuando hierro llego a la escena del crimen, no pudo menos que estremecerse, pues en sus ya diez años de policía, no había visto tal saña hacia alguien, ni siquiera en aquel caso del violador que a la larga se volvió un fenómenos mediático por la incesante lucha entre sus argumentos contra los de el defensor del criminal.

La mujer yacía en una posición que no sabia si definir como bizarra o como aterradora; desnuda, con las piernas totalmente abiertas sangraba con un hilo fino pero constante del aparato reproductor, le habían hecho cortes en los pechos y glúteos, la habían golpeado aparentemente con un objeto contundente en lo que en vida debió ser un fino rostro y para darle el toque maligno habían colocado una nota en su frente.

Torres  se sorprendió además por la "obra" tan bien llevada acabo  y en el, creció la ira y el compromiso por encontrar al responsable  o responsables de tan cobarde acto. Busco con los forenses la mayor cantidad de pruebas o indicios pero todo parecía planeado por un profesional, pues de los objetos usados para el crimen no lograron encontrar ni uno solo, tampoco huellas, o rastros de una posible batalla entre la mujer y el asesino; solo contaban con la nota escrita de puño y letra y un par de mancuernillas que bien hubieran podido haber sido dejadas allí estratégicamente.

 

         Al día siguiente, y mientras Torres seguía sumido en sus pensamientos, una llamada lo asaco de ellos; los forenses pedían acudiera con prontitud al anfiteatro, pues habían descubierto algo que lo sorprendería aun más. Cuando Hierro llego los forenses explicaron con detenimiento lo que habían encontrado.

Al abrir el cuerpo de la mujer, se dieron cuenta que la matriz había sido extraída de manera tal que tuviera que desangrarse poco a poco sin morir en el instante, profiriendo así una agonía lenta y por demás terrible.

Al ver esto, el comandante supo que sus sospechas empezaban a tomar fuerza, pues debido a su experiencia había aprendido que los homicidios que involucran tanto ensañamiento, generalmente involucran las emociones del corazón  y cuando eso sucede irónicamente el amor conduce a perder el poco razonamiento que nos diferencia de los animales salvajes.

 

 

5 comentarios to “Huracan Capitulo V”

  1. Fabiola said

    ¡Rayos! Maldito asesino. Jejeje, ¿por qué tanta crueldad estimado Cesar? ¿No era suficiente con un crimen menos cruel y detallado? Hasta me dio escalofrío. Jejeje.Estimadísimo Cesar, un honor que el comandante Torres sea mi personaje y sea fregón, como tú dices, jejejej. Más vale que gane el caso si no habrá pataletas. Tu forma de escribir me agrada, tiene… mmmm le llamaré "cadencia", es fácil de leer y eso es importante. ¿Sabes? Parte de la descripción que hiciste del comandante me viene bien, también suelo ser algo obsesiva con ciertas cosas, jeje, pero el comandante me dice quítate que hay te voy. Me cae bien ese comandante. Así que… dotémosle de un aire de misterio, hagámoslo enigmático e interesante para las féminas. Dotémosle también en algún capítulo, de una parte romántica, quizás porque aún ame a su esposa y quiera recuperarla, o porque encuentre un gran amor con alguna investigadora que se asocie al caso. Bueno… son sugerencias, usted sabrá si lo empata con alguien. Esperaremos los siguientes capítulos con impaciencia.Un saludo grande Cesar.Fabs

  2. cesar said

    jejejeje dra lee acaso usted mi mente?? Por que dejeme le cuento que en los siguientes capitulos tengo planeado que el comandante Hierro trate desesperadamante de recuperar a su mujer, asi como un cierto episodio vergonzoso donde el comandante sale de todo ese orden obsesivo que se carga.Sobre la crueldad del asesino, solo puedo decirle que tarde o temprano descubriremos la razon, quizas mas que tarde, pero la descubriremos de eso no tenga duda.

  3. Fabiola said

    Pues muy bien Cesar, esperaremos los siguientes capítulos. ¡Buen fin de semana!Saludos, Comandante TorresPD: Oiga… póngale una esposa interesante e inteligente al Comandante, por favor. Jejeje.

  4. Isi said

    Que siga la intriga, así estaremos pendientes del final…Las novelas como la vida misma, un buen chorro de amor, un amigo amante, una perversa madrastra, un lobo que se come a la abuelita y una Caperucita que se acuesta con el lobo, pero no tienen descendencia porque el lobo se operó de cataratas y la retina le daño el cristalino, y por eso lleva siempre gafas protectoras de sol. Todos un día se marcharon a la playa, vino una ola gigante y no se salvo ni la abuelita que tenía flotador, pero no la sirvio de nada ya que la ola se la llevo mar a dentro. Un día más tarde dieron la noticia por televisión y todos quedaron angustiados al ver en primer plano la dentadura de oro de la abuelita, muy cerca de la playa. Todo está consumado, el mar se llevo los secretos más intimos de esta noble familia, que se distinguió por su bondad y su entrega generosa al bien común. Cinco años despues en el mar rojo apareció una niña rubia con una capa roja y una cestita de fresas y miel buscando al lobo, y llorando por su abuelita que ya sin dentadura no podia comerse el pan duro que ella le llevaba para el desayuno. Dicen, comentan, hablan, que el mar los devolvió vivos otra vez a la tierra y creo que todos los días una dulce niña, vestida de rojo, cruza el bosque para llevar a su abuela queso y miel

  5. Isi said

    Amigo, tengo que leer más despacito esta historia, escribes bien, por eso siempre cuando leo, me surge escribir cosas que me ispi

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