Relato del Encuentro

2 julio, 2008

Esta no era la primer vez que se sentían unidos por esa extraña fuerza, pero esta vez todo era tan distinto, tan real y físico,

que ella comenzaba a mostrarse ante el, con un derroche de sensualidad que hubiera enloquecido hasta el mas frívolo de los seres que habitan este planeta. Y el, parecía un recién nacido que va descubriendo el mundo con sus ojos;

Siguieron sus pasos, anduvieron las calles, cruzando avenidas y plazuelas, inventaron poesía, hablaron de lo tedioso del viaje de el, de los preparativos de ella, de sus ciudades, de todas las noches que se imaginaron en la misma cama.

Tomados de la mano se sentaron en un viejo restaurante del centro, bajaron de nuevo las calles, siguieron de nuevo sus pasos, y todo sin dejar de mirarse a los ojos.

 

Y así mientras el tiempo transcurría en pañales, la necesidad de amarse comenzaba a ser más punzante. Pero lo de ellos es eso que los terrenales llaman un amor imposible, por que ambos sabían que al momento de su encuentro habían perpetrado ya dos mentiras, y quizás por ello actuaban con ese raro miedo de lo que ya se avecina.

Pero ya todo comenzaba a ser inevitable, por que el amor guardado quería salir de su claustro, desentumir sus alas y echarse a volar sobre sus bocas.

El encuentro era ya improrrogable, ambos sabían que debían amarse, entregarse media alma, y al final regresar a sus vidas “perfectas”, habiéndolo sacrificado todo.

Por eso cuando ella se atrevió a decir Te quiero, el no pudo contener el beso intempestivo, haciendo que ambos sintieran un huracán recorriéndoles el cuerpo; Lo que siguió es difícil de explicarlo, pero puedo decir con firmeza que sus cuerpos jamás volverían a sentirse igual después de haberse amado.

Se recorrieron la piel, enfrascaron sus aromas, memorizaron cada centímetro, queriendo asirse al amor imposible, a ese cuerpo del que nunca debieron separarse, al que siempre, desde ese día  pertenecerían.

Cada músculo se cimbro con cada beso, cada beso sacio la sed, el hambre, el ansia;. Cada caricia proferida alimento la locura y la perfecta comunión de sus almas.

 

Ya nada volvería a ser como antes, pues desde ese día, cada uno llevaría parte del otro, y su amor seguiría siendo igual de secreto, pero no igual de distante, pues esa tarde después de su encuentro, quedarían unidos mas haya de una fría-calida pantalla.

 

 

Y es que nadie es capaz de detener al amor, ni siquiera a ese considerado como prohibido.

 

2 comentarios to “Relato del Encuentro”

  1. Cara said

    ¡Hola Lalo!
    Se nota que andas muy inspirado… está muy sentido tu escrito.
    Gracias por visitarme, seguiré leyendo tus novedades.
    te mando un beso y.. ¡cuídate!
    Cara.

  2. Isi said

    Es verdad que nada ni nadie pueden detener el amor que nace libre y es para siempre.
    Hay una canción que dice: Busca un amor para tu vida, vive tu vida para el amor, pero no se trata de buscar, el amor viene sin más y es imposible dejar de amar cuando el amor es verdadero.
    Ni la edad, ni nada pueden detener el amor, que es un bolcan siempre encendido
     

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